Vermeer, el maestro de la “luz holandesa”

Vermeer, el maestro de la “luz holandesa”

El hecho de que este artista solo creara 45 pinturas durante toda su vida, probablemente lo convierte en el pintor  célebre con la  aportación más pequeña a la historia del  arte. De ellas, son 35 las que han llegado hasta nuestros días. Este pertenece a la época del Barroco, de la que puedes leer más.

Su obra se caracteriza por el uso de los colores azul y amarillo. Es conocido como el maestro de la “luz holandesa”. La leyenda reza que el color del cielo de Holanda cambió tras ganarle tierras al agua, al dejar de existir marismas y lagos, impidiendo el reflejo de  la luz en el cielo. Por ende, la fantástica “luz holandesa” solo puede apreciarse en las pinturas antiguas.

Vida de una gran figura pictórica del siglo XVII holandés

Johannes Vermeer nació en Delft, Países Bajos en el año 1632 y murió en la misma ciudad en 1675. De la documentación conservada se deduce que no fue un pintor admirado en su tiempo, pese a que hoy está considerado como la gran figura del siglo XVII holandés, tras Rembrandt.

Lo más llamativo de su obra es su inusual temática, el empleo de pocos colores, claros y brillantes, así como la fuerza de la composición. Su vida entera transcurrió en su ciudad natal, con la sola excepción de una visita a La Haya para actuar como testigo en un pleito.

Se tiene constancia de que perteneció al gremio de pintores, que dirigió en dos ocasiones. Sin embargo, se cree que nunca llegó a dedicarse profesionalmente a la pintura, sino que su ocupación era la de regentar el hostal heredado de su progenitor y el negocio de marchante de arte que también le habría legado este último.

En 1653 contrajo matrimonio con Caterina Bornes. La joven, procedente de una acomodada familia católica, le dio once hijos. El mantenimiento de una familia tan amplia le impidió gozar  del suficiente desahogo económico. Esta teoría vendría avalada por la solicitud de la declaración de insolvencia llevada a cabo por su viuda un año después del fallecimiento del maestro.

Vermeer 1

Peculiaridades de la obra de un artista apreciado por el público impresionista

Sus cuadros, posiblemente realizados por puro placer, reproducen escenas de la vida cotidiana, generalmente interiores con una o dos figuras y determinados objetos, plasmados con densas y pastosas pinceladas.

Una cuidada iluminación logra el efecto de intimidad, dotando a las escenas de un cierto halo de misterio. Pocas de sus creaciones se apartan de dicha línea (específicas escenas mitológicas y religiosas), con diferencia la más apreciada de Vermeer.

No hay que perder de vista que el creciente interés por su figura coincidió con el nacimiento impresionista, en el que el color se comenzara a ver como un fenómeno con sujeción a las variaciones de la luz, que además depende de la percepción del espectador. De ahí su gran influencia y  el aprecio manifestado por el  público impresionista, que se ha mantenido en el tiempo.

Los reflejos y el rigor de la perspectiva han llegado a sugerir que quizás se sirviera de una cámara oscura para la producción de sus obras. Sublimes son también los dos únicos paisajes de su mano que se conocen. En concreto, “La vista de Delft” supera las obras de los mejores paisajistas del momento.

Emblemáticos  cuadros del pintor de la intimidad

Algunas de  las  principales pinturas del artista holandés son:

Muchacha con turbante o La joven de la perla. La chica, de identidad desconocida,  se representa desde un punto de vista cercano y carente de atributos narrativos, algo que diferencia notablemente esta realización de las del resto del pintor.

Dama al virginal o Dama parada cerca del clavicordio. El instrumento “virginal” haría alusión a la condición de la muchacha, mientras que el cuadro de Cupido en la pared sería señal  del contraste con la moral de la época.

Muchacha leyendo una carta. Esta es una de las obras en las que el autor retoma el elemento de la carta a través de una joven situada en el centro del cuadro, con una misiva en la mano y la ventana abierta delante.

El geógrafo. En este cuadro trata Vermeer las ciencias, igual que lo hiciera en su paralelo “El astrónomo”. La cartografía es un recurso que también utiliza en otros cuadros.

Alegoría de la fe y Alegoría de la pintura o El cuadro de la pintura. En ambos cuadros el artista se basó en el conocimiento de Cesare Ripa sobre iconografía.

La alcahueta. Primera composición del autor que se puede encuadrar en la pintura costumbrista. Existe la posibilidad de que se inspirara en la composición del mismo nombre de Dirck van Baburen que poseía su suegra, María Thins.

La vista de Delft. Ejecutado en el mismo lugar, el instrumento óptico  que apuntaba a la ciudad proporcionando a Vermeer el aspecto trasladado al lienzo debió ser  un telescopio invertido.

Vermeer 2

Su redescubrimiento se produjo en el siglo XIX

Fue redescubierto en el siglo XIX tanto por Gustav Friedrich Waagen como por Théophile Thoré, quien publicó un ensayo. Desde ese momento su reputación creció hasta llegar a ser considerado como uno de los grandes pintores holandeses.

Poco antes de que se iniciara la II Guerra Mundial en el mercado aparecieron diversas telas con la firma de Vermeer, entre las que destaca “La cena de Emaús”, que se inspira en la obra homónima de Caravaggio, del que puedes visitar esta página. A  270.000 dólares ascendió  la suma pagada para adquirirla por un museo de Rotterdam.

Parece ser que el descubrimiento lo llevó a cabo Hans van Meergeren, un pintor nada valorado. Durante la guerra, la fama de estas nuevas creaciones se expandió por toda Europa. El nazi Hermann Goering pagó 850.000 dólares por una tela, enviándola a Berlín.

Culminada la guerra ocurrió que  el cuadro, cuya autoría no era objeto de discusión, fue devuelto a Holanda, mientras Meergeren era encarcelado por vender un auténtico Vermeer a los alemanes.

Fue entonces cuando el impostor confesó que tanto ese cuadro como el resto eran falsificaciones. Los peritos que declararon en juicio seguían manteniendo su autenticidad. Como curiosidad, para probar que él mismo había sido el autor, hubo de pintar un “Vermeer” en presencia de testigos.

En su defensa, Meergeren alegó que las obras, con las que había recaudado cerca de 4 millones de dólares, constituían una venganza contra los críticos, debido a que se sentía subestimado. No llegó a cumplir el año de prisión al que resultó condenado, pues murió antes.

Otros pintores destacados de esta época, y también conocidos, son Bernini, Rubens, del que puedes saber más, Velázquez, del que puedes saber todo en https://pintoresclasicos.online/velazquez/, y la pintora Artemisia Gentileschi, la que puedes descubrir en esta web.

Vídeo sobre el pintor del barroco Vermeer:

Fuentes y referencias: