Velázquez: la figura culminante del arte español

Velázquez: la figura culminante del arte español

El pintor barroco español más importante del grupo trató con la misma excelencia cualquier género: religioso, mitológico, histórico, paisajístico, retratos, bodegones, etc. Su versatilidad le convierte indiscutiblemente en uno de los mejores artistas de todos los tiempos.

La figura culminante del arte español, que no tuvo rival hasta la época de Goya, fue un maestro sin par del arte pictórico que  adornó su carácter con una reserva, discreción y serenidad tal,  que poco se sabe sobre su psicología. Por el contrario, es mucho lo que afortunadamente puede decirse sobre su obra.

Conoce la época en la que destacó la pintura de este pintor español en https://pintoresclasicos.online/barroco/. Otros de los pintores de esta época son Bernini, del que puedes saber todo aquí, Rembrandt, del que puedes saber más, Rubens, del que puedes saber todo en https://pintoresclasicos.online/rubens/, Vermeer, del que puedes leer este artículo, y Artemisia Gentileschi.

Biografía del pintor oficial de la corte de Felipe IV

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez nació en Sevilla en 1599 y murió en Madrid en 1660. Su aprendizaje artístico comenzó en Sevilla en el taller de Francisco Pacheco, con cuya hija contrajo matrimonio en 1617.

Era todavía un adolescente cuando pintó algunas de sus obras religiosas, como “La Adoración de los Reyes Magos” o “La Inmaculada Concepción” con  inusual realismo y pronunciados efectos de claroscuro.

A esa misma época pertenece una serie de obras de género con figuras de intensidad prodigiosa y veracidad intensísima,  al reproducir tanto tipos humanos como objetos inanimados.

Por aquel tiempo también pintó inusitados cuadros de temática religiosa que se ambientaron en escenarios cotidianos y que constituyen obras muy distintas a las de su estilo de madurez.

En 1623 el autor  fue llamado a Madrid por el conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV,  para que realizara un retrato del rey. Resultó que fue tan del gusto del monarca que el soberano lo nombró pintor de la corte.

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La impresionante trayectoria de un artista prolífico

Tal hecho marcó el comienzo de una prestigiosa y larga carrera cortesana a lo largo de la que recibió destacados títulos, entre lo que no faltaron el de Ujier de Cámara y Caballero de la Orden de Santiago.

Desde el nombramiento y hasta el final de sus días fueron varios los retratos del monarca que pintó, así como los de otros miembros de su familia, a pie o a caballo. Son obras de gran realismo y excepcional sobriedad en las que sobresale el magistral empleo de la luz que sitúa los cuerpos en el espacio, haciendo vibrar a su alrededor una atmósfera real que los envuelve.

Los fondos, dotados de gran densidad al principio, se suavizan y aclaran con posterioridad. En los retratos femeninos, como el de Mariana de Austria, el artista se recrea en los sublimes vestidos, en los que muestra unas extraordinarias cualidades como colorista.

El colofón a su impresionante periplo como retratista lo constituye “Las Meninas,  composición considerada por algunos como la obra pictórica más notable de todos los tiempos.

Importantes fueron también sus creaciones de temática religiosa como “Cristo Crucificado” que salieron de sus manos y algunas de temática mitológica tratada en clave cotidiana, como “Las hilanderas” o “Los borrachos”, cuyo atípico  tono de acontecimiento vivo les otorga   un singular atractivo.

A lo largo de los años, su encomiable labor fue evolucionando hacia una pintura de gran luminosidad con pinceladas sueltas y rápidas. Tal estilo lo habría desarrollado el maestro gracias al estudio de los pintores reales y al viaje que realizó a Italia, donde tomó buena cuenta de las nociones de la pintura antigua y contemporánea. En  su última época su dominio de la luz era impecable.

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Principales obras del autor de “Las Meninas”

Entre las 10 principales obras de Velázquez, la personalidad artística más destacada de su tiempo,  podemos citar:

  1. Las Meninas. La escena del retrato de la infanta Margarita con sus meninas, bufones y el perro no tiene parangón. El empeño puesto por el genio del pincel para crear una composición tan compleja como creíble, que transmitiera sensación de realidad y viveza, encerrando a la vez una enrevesada red de significados no pudo dar mejores frutos. El maestro se autorretrata con un carácter noble (al portar  la cruz de Santiago), como un artista y no como un mero artesano y pintando a los reyes, cuyo reflejo se ve en el espejo.
  2. La Rendición de Breda. También denominado “Las Lanzas”, se trata de un cuadro cuyo destino era el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. Representa una historia real en la guerra de los 30 años que supone un elogio a la paz, en tanto que los vencedores tratan respetuosa y cortésmente a los vencidos. Es una escena al aire libre con gran profundidad en la que la ciudad de Breda asoma ardiendo.
  3. Venus del Espejo. Tema mitológico en el que la diosa Venus aparece retratada de espaldas y acostada sobre un diván o cama, mientras se percibe el peso de su cuerpo. Uno de los desnudos femeninos más hermosos de la historia de la pintura en el que la diosa se mira en un espejo que Cupido sostiene.
  4. Adoración de los Magos. Se cree que los personajes de esta obra podrían ser miembros de la familia de Velázquez. Así, el rey Melchor estaría encarnado por Francisco Pacheco, su suegro. Gran parte del escenario está oscuro, iluminándose tan solo la parte que se desea enfatizar, siendo un cuadro tenebrista, realista y de composición diagonal.
  5. Autorretrato. El único que se conserva del pintor sevillano junto con el referido del cuadro de “Las Meninas”. Su autografía fue objeto de discusión en el pasado debido a la suciedad que lo cubría, si bien ya se ha podido confirmar su autoría.
  6. Retrato del Conde Duque de Olivares. Con la sierra de Guadarrama al fondo, lo formidable de esta pintura es su excepcional captación psicológica. El hecho de que el caballo aparezca en corbetta no es en absoluto casual, sino que crea una línea diagonal generadora de sensación de movimiento.
  7. Las Hilanderas. Lo curioso de este cuadro es que, mientras aparenta ser un cotidiano día de trabajo en el taller de una fábrica de tapices, realmente encierra una representación mitológica de la fábula de Atenea y Aracne, que se describe en el libro sexto de “Las metamorfosis” de Ovidio.
  8. Retrato del Papa Inocencio X. Responde a un encargo del propio sumo pontífice en el que la maestría en el tratamiento de la luz alcanza sus más elevadas cotas, al tiempo que nuevamente hace gala de un detallado estudio psicológico del personaje.
  9. Los borrachos. También denominado “El triunfo de Baco”. En este cuadro que escenifica un episodio mitológico protagonizado por el dios Baco, el artífice abandona el tenebrismo casi por completo, distribuyendo la iluminación por todo el escenario.
  10. Vieja friendo huevos. Un bodegón que el maestro realizó con solo 19 años en el que se plasma una cocina en penumbra (influencia innegable de Caravaggio) y dos figuras populares, joven y vieja, junto a una sucesión de objetos que tienen la virtud de maravillar en su singularidad.

Vídeo sobre Velázquez:
Fuentes y referencias: