El Greco, conoce más sobre el autor de “El caballero de la mano en el pecho”

El Greco, conoce más sobre el autor de “El caballero de la mano en el pecho”

El Greco es uno de los pintores más originales del siglo XVI, genial y no exento de complejidad. Su origen griego, sus estudios italianos y su triunfo español forman parte de un éxito que ha sido el detonante de su poderosa influencia posterior.

Sin embargo y salvo excepciones, tamaño talento no fue suficientemente valorado hasta finales del siglo XIX, fecha en la que tanto los modernistas como “la generación del 98” comenzaron a interesarse por su vida y obra. Diego de Velázquez o Pablo Picasso han sido algunas de las notables figuras que han reconocido su maestría y su proto-modernismo.

Este pintor pertenece a la época del Renacimiento, de la que puedes saber todo aquí. A ella también pertenecen conocidos pintores como Hans Holbein, del que puedes tener más información, Botticelli, puedes conocerlo en https://pintoresclasicos.online/botticelli/, Leonardo Da Vinci, del que puedes aprender más, El Bosco, del que puedes leer más, y Jan Van Eyck, el pintor del que puedes visitar esta página.

Biografía del  genio del Manierismo Español

Doménicos Theotocópoulos nació en Candía, (Creta) en 1541 y murió en Toledo en 1614. Está  considerado como  un pintor español aunque naciera en la  isla que entonces pertenecía a la República de Venecia. La razón es que tanto su particular estilo como la mayor parte de su andadura profesional los desarrolló en España.

En su isla natal se formó como pintor de iconos para trasladarse posteriormente a Venecia, lugar en el que se familiarizó con la obra de Tintoretto y Tziano, del que puedes saber todo en esta página, que fueron autores muy influyentes en su pintura, junto con Miguel Ángel, del que puedes saber más.

Culminada su estancia de siete años en Roma, se trasladó  a Toledo invitado por el canónigo Diego de Castilla, quien le encargó la realización de un retablo para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo.

Llevaba diez años en Toledo cuando el monarca Felipe II le encomendó una obra destinada al monasterio de El Escorial, de nombre “El martirio de San Mauricio” que no fue en absoluto del gusto del soberano, que jamás volvió a contar con él. De poco le sirvió en aquella ocasión  al griego su visión personal asentada en una espiritualidad profunda.

Decepcionado, dadas sus aspiraciones de convertirse en pintor de la corte, su carrera no se vio entorpecida por este contratiempo, pues sus servicios eran muy demandados tanto por los eclesiásticos como por los aristócratas toledanos. Así, nada tiene de sorprendente que su obra sea espectacularmente fecunda.

El conocimiento de algunas de sus creaciones anteriores a su llegada a España permite afirmar que Doménicos desarrolló su singular estilo tras su establecimiento en Toledo, posiblemente influido por el fervoroso ambiente religioso que se respiraba en la ciudad.

El Greco 1

Un estilo único para un artista diferente

Sus alargadas figuras, pintadas con fluida pincelada, se asemejan a criaturas inmateriales que carecen de solidez física y que están imbuidas de una espiritualidad intensa. A ello hay que sumar su paleta más que original, presidida por los colores fríos, que logra sorprendentes efectos con los rojos, los azules y principalmente con los blancos, de rara nitidez e intensidad.

Pintor poco sencillo, la controversia estuvo siempre presente en su vida y no gustó a todos los públicos, aunque su genialidad es indiscutible. De él podemos extraer la enseñanza de que tener un estilo propio es clave para conseguir el reconocimiento.

Cuatro siglos después de su muerte continúa llamando poderosamente la atención la obra de un artista que se alejó de las reglas imperantes en su época demostrando que su diferencia con el   resto  radica en una personalidad única dotada de un cierto magnetismo.

Así las cosas, no es fruto de la casualidad que los artistas del romanticismo francés,  hace más de ciento cincuenta años, tomaran su figura como paradigma del genio. Tal circunstancia no es óbice para que a lo largo del tiempo, El Greco se intentara medir con otras artistas, sin negar que bebió de específicas influencias.

Un autor visionario que se adelantó a su tiempo

Entre 1880 y 1920  El Greco se convirtió en referente para las vanguardias artísticas que vieron en él razones suficientes para convertirlo en símbolo de la libertad compositiva y de la subjetividad.

Su fama cobró especial importancia con la apertura en el célebre Louvre de París de una galería de pintura española en la que no faltaron nueve cuadros suyos.

Artista más preocupado por lo formal que por el fondo de sus cuadros, tendencia que a día de hoy está en boga, ha servido para nutrir a varias corrientes que se percataron de tal inclinación.

El Greco 2

Obras más emblemáticas de un pintor proto-modernista

Entre las doce pinturas magistrales de un autor cuyos lienzos evidencian una atmósfera casi mística se encuentran:

  1. El caballero de la mano en el pecho. Probablemente su obra más notable y popular. Correspondiente a su primera etapa española, la identidad del protagonista no se conocía hasta que se determinó que era el marqués de Montemayor y notario mayor de Toledo.
  2. Adoración de los pastores. Quizás sea el último cuadro que pintó El Greco. Presenta un episodio evangélico frecuente en el cristianismo.
  3. El entierro del conde Orgaz. Pintado en estilo manierista una de sus curiosidades es que todos los retratados son personajes relevantes del momento, como su propio hijo que señala el milagro mirando directamente al espectador.
  4. Visión del Apocalipsis. Otra de sus últimas creaciones pictóricas, que sirvió para adornar un altar lateral de la iglesia de San Juan el Bautista extramuros de la ciudad de Toledo.
  5. La Trinidad. De particular e insólito puede calificarse el estilo derrochado para plasmar una visión manierista en la que Dios sostiene el cuerpo inerte de Jesucristo mientras el Espíritu Santo aparece dibujado como una paloma.
  6. La expulsión de los mercaderes del Templo. Cuadro que evoca una escena evangélica en la que Jesucristo es el protagonista en vísperas de la Pascua judía.
  7. Vista de Toledo. Pintor dedicado también a los paisajes, Doménicos supo distinguir edificios representativos de la ciudad como la catedral o el alcázar, con las tonalidades más frías.
  8. El Expolio. Reproduce uno de los momentos más notorios de la Pasión de Cristo con un alargamiento de figuras propio de su prisma personal del manierismo.
  9. San Pedro y San Pablo. Conforma una de las primeras representaciones de santos que el pintor lleva a cabo en el género cristiano. Destaca el que ambos santos estén pintados de medio cuerpo en lugar de cuerpo entero.
  10. Laocoonte. Aparte de Lacoonte y sus hijos, El Greco introduce una pareja desnuda que simboliza el pecado original.
  11. La Última Cena. Como no podría ser de otra manera, el cuadro recoge a Cristo con sus apóstoles en la Última Cena.
  12. Tránsito de la Virgen. Una de las pocas muestras conservadas del primer arte del pintor. Hace referencia al momento de la muerte de la Virgen María y su ascensión a los cielos.

 

Vídeo informativo sobre El Greco:

Fuentes y referencias: