El Bosco, el artista de imaginación desbordante

El Bosco, el artista de imaginación desbordante

Jheronimus  van Aken, más conocido por el público como “El Bosco”, fue un pintor holandés cuya andadura profesional se vio marcada por un terrible incendio que presenció en los primeros años de su vida en el que murieron más de 600 personas y que dejaría honda huella en él para siempre.

No en vano, su arte en cada una de sus etapas está destinado a la presentación de escenas macabras y dantescas en las que los protagonistas son seres humanos envueltos en un escenario de pecado, locura e infierno.

Pertenece a la era del Renacimiento, del que puedes saber más. Algunos pintores reconocidos de esta etapa son El Greco, del que puedes saber todo en esta página, Da Vinci, aprende más sobre él en esta web, Miguel Ángel, conoce todo sobre él en https://pintoresclasicos.online/miguel-angel/, Tiziano, del que puedes tener información aquí, y Botticelli, del que puedes aprender más.  Aunque estos no fueron los únicos destacados, también lo hicieron Hans Holbein, del que puedes tener información haciendo click aquí, y el pintor Jan Van Eyck.

Biografía del pintor del que Felipe II fue su mayor coleccionista

A veces ocurre que de autores de la talla del que nos ocupa conocemos su obra pero carecemos de datos en torno a quién fue o qué hizo realmente. Lo ideal es dar un repaso por su vida para poder entender la figura del artista del que  Felipe II se convirtió en su mayor coleccionista.

El Bosco nación en Hertogenbosch, hoy Países Bajos en el año 1450, donde también murió en 1516. Su sobrenombre se debe a su ciudad natal, en la que se cree permaneció durante toda su vida.

Hijo y nieto de pintores, contrajo un ventajoso matrimonio que le permitió vivir en una desahogada situación económica, pudiendo entregarse en cuerpo y alma a su vocación pictórica, que le acabaría reportando grandes éxitos.

No mucho después de su muerte, su carrera ocasionaría el fervor entre numerosas personalidades (como el mencionado rey) que las coleccionaron con entusiasmo, encontrándose hoy repartidas por distintos lugares del mundo y albergando el Museo del Prado una excelente muestra.

Aunque poco se sabe de la cronología de su obra, parece ser que a la primera época del pintor pertenecen sus más convencionales obras, como “La crucifixión” o “El Charlatán”.

En el centro de su trayectoria se sitúan sus más famosas realizaciones, una serie de creaciones plagadas de figuras, totalmente al margen de la iconografía propia de la época.

De hecho, están ambientadas en paisajes imaginarios y repletas de elementos monstruosos y fantásticos, como demonios o seres que entremezclan lo humano con lo animal, conviviendo con figuras diáfanas y paisajes apacibles y encantadores.

En esta línea se encuentran los trípticos de “El jardín de las delicias”, “Las tentaciones de San Antonio” o “El carro del heno”, en los que la fantasía turbulenta y la completa interpretación de la simbología se ve superada por una extraordinaria y fluida técnica, dominaba por un brillante color, que forma parte del secreto de su belleza.

Tras estos cuadros magistrales, en los que determinados entendidos ven la representación de la locura humana, se dedicó a pintar otros más positivos y sosegados, del estilo de “El hijo pródigo”.

El colofón a su producción pictórica lo pone una serie de obras que versan sobre la Pasión de Jesucristo en las que, junto  la bondadosa figura del Salvador,  se aprecia la presencia de una muchedumbre compuesta por seres deformes con rostros bestiales.

El Bosco 1

Obra de un autor  adelantado a su tiempo

Pese a que a priori pudiera parecer lo contrario, su obra es un intento de salvar la cultura clásica que se había ido difuminando en la Edad Media. Así, los primeros pasos de Jerónimo se dan dentro del goticismo acusado.

Inspirado fundamentalmente por las ideas extraídas de las Sagradas Escrituras y de otras producciones de la  época, que tamiza desde su prisma personal, las características de sus obras son:

  • Perfección técnica y estupenda calidad en el dibujo
  • Originalidad y fantasía. Inclusión de personajes fantásticos que a menudo llegan a recordar a los bestiarios románicos. Temas irreales, como si se tratase de sueños que algunos expertos relacionan con el surrealismo. Con tales fantasías pretende hacer una crítica a la corrupción y a la falta de valores característicos de los grupos sociales poderosos de la época
  • Utilización recurrente de la burla y de la ironía

El Bosco 2

Cuadros más destacados del artista que se alejó de la iconografía de su época

Entre los 8 cuadros más sobresalientes de este pintor holandés se encuentran:

  1. El jardín de las delicias. Representa una de sus más enigmáticas creaciones, muy completa y con una elevada dosis de misterio. Mientras que el tríptico cerrado reproduce la creación del mundo, una vez abierto se observa el jardín en el que se disfrutan los placeres de la vida, con el paraíso en el lado izquierdo, el jardín de las delicias en el que la humanidad ha sucumbido al pecado en el centro y el sombrío infierno en el panel derecho.
  2. Las tentaciones de San Antonio. Tríptico que da vida a las siguientes escenas: vuelo y caída de San Antonio en el panel izquierdo, las tentaciones en el panel central y su meditación en el panel derecho, describiendo las acciones de la existencia del santo.
  3. El carro del heno. Encarna este tríptico: el paraíso terrenal, a la izquierda, el carro de heno en el centro y el infierno a la derecha. Con él Jerónimo pretendió denunciar la pasión desmesurada del ser humano por las posesiones materiales.
  4. Mesa de los pecados capitales. Interesante obra en la que se recrea un tablero de mesa que efectúa un recorrido por los siete pecados capitales, a través de escenas de la vida cotidiana en Flandes con paisajes exteriores e interiores.
  5. El prestidigitador. Recoge a un espectador atendiendo a los juegos de prestidigitación de un charlatán en el momento en el que otro se hace con la bolsa del dinero. El hecho de que de la bolsa del ladrón asome una lechuza no es causal, al ser este animal el usado por el autor como símbolo de herejía.
  6. Ecce homo. Revela a Cristo cubierto de sangre con Pilatos a su lado. En la parte inferior, asoman gran multitud de personas con puñales, alabardas y desencajados rostros.
  7. La adoración de los magos. Asociado a lo divino y a lo fantástico, este tríptico resulta menos esperpéntico que otras de sus obras que reflejan una temática similar. El panel izquierdo recoge al donante Peter Bronckhorst, el central la adoración de los magos en la que no faltan alusiones al mal y el derecho a Santa Inés con la donante Agnese Bosshuysse.
  8. Extracción de la piedra de la locura. Muestra una escena que parece ser una operación quirúrgica en la que se extraería una supuesta piedra, causante de la locura de los hombres. Una obra satírica en la que el embudo en la cabeza del doctor es icono de la estupidez.

 

Vídeo sobre la pintura del El Bosco:
Fuentes y referencias: