Bernini, escultor prodigioso y arquitecto visionario

Bernini, escultor prodigioso y arquitecto visionario

Impresionante  escultor, pintor y arquitecto de origen italiano, Bernini puso su inigualable talento al servicio de los papas y de su proyecto de hacer de Roma el núcleo artístico de la cristiandad.

Artífice de obras tan maravillosas como su genio, no tardó en recibir el  título de “mejor artista de Europa”. Postrero de una excelente serie de ilustres universales italianos y del estilo barroco, es conocido como uno de los grandes exponentes del siglo XVII que mostró al mundo un significado distinto de escultura.

Este no fue el único exponente en la pintura de la época barroca, algunos otros pintores destacaron como los citados a continuación. Por ejemplo, algunos son Caravaggio, del que puedes leer más, Rembrandt, del que puedes saber todo aquí, y Rubens, del que puedes visitar este enlace. También destacaron Velázquez, del que puedes saber más, el pintor Vermeer y la pintora mujer Artemisia Gentileschi, de la que puedes saber todo en https://pintoresclasicos.online/artemista-gentileschi/.

Vida del heredero del talento escultórico de Miguel Ángel

Gian Lorenzo Bernini nació en Nápoles en 1598 y murió en Roma en 1680. Considerado el “último gran genio de Europa”, aprendió sus primeras nociones de  escultura en el taller de su padre Pietro Bernini, escultor manierista de cierto renombre.

Desde su más tierna infancia fue descrito como un genio mientras que a la edad de 8 años se empezó a calificar de “niño prodigio”. No en vano, era apodado “el Miguel Ángel de su siglo” debido al derroche de habilidades que demostraba.

Su mismo padre fue quien lo puso en contacto con algunos de los más importantes mecenas de la época, circunstancia que le permitió hacer gala de su increíble potencial precozmente en Roma, cuidad de la que no habría de salir más.

Sus estatuas de piedra brotaban de sus manos en un tiempo récord, sin demasiados cálculos. La base de su diseño estaba en la superficie especial, que aludía a los lazos existentes ente los músculos, los huesos y la piel del ser humano, logrando que la piedra pareciera cobrar vida.

Bernini 1

Trayectoria del “gran genio del barroco italiano”

En sus obras tempraneras, “Eneas, Anquises y Ascanio” o  “El rapto de Proserpina”, salta a la  vista su ruptura con el manierismo tardío así como una concepción de la escultura totalmente novedosa protagonizada por el profundo dramatismo, la búsqueda de efectos escenográficos y la grandiosidad.

Desde que en 1659 el papa Urbano VIII lo nombrara arquitecto de la basílica de San Pedro, comenzó a trabajar ininterrumpidamente para los sumos pontífices hasta el final de sus días. El único paréntesis al respecto, fue el vivido durante el pontificado de Inocencio X, que sintió predilección por otros artistas, no haciéndole demasiados encargos.

De las obras  realizadas para San Pedro son dignas de especial mención el gran baldaquino sobre el Altar Mayor,  al que hay que unir el grupo escultórico de los Padres de la Iglesia que, si es observado a través de las columnas que forman el baldaquino, ofrece efectos de una intensa fuerza teatral, cumpliendo la pretensión del artífice.

No obstante, la mejor aportación a la basílica de San Pedro fue la extraordinaria columnata que rodea la plaza, delante del mismo templo, que ha sido objeto de continuos elogios merced a su armonía y a sus efectos escenográficos.

Esta icónica columnata no puede resultar más innovadora, no ya por sus dimensiones, sino primordialmente por su disposición elíptica. Sin duda, todo  un guiño a los arquitectos barrocos, con fuertes inclinaciones a dotar a sus realizaciones de efectos de movimiento. Las colosales estatuas que la rematan en su parte superior proveen al conjunto de un toque más solemne y majestuoso, si cabe.

Bernini también aceptó encargos de mecenas privados, aunque en menor medida. Esa colaboración fructificó en diversas obras, entre las que sobresalió  “El éxtasis de Santa Teresa”, probablemente la más representativa de su estilo escultórico.

Debido a  su condición de elemento destinado a la decoración de una capilla y sus soberbios efectos de claroscuro, está considerada como un magistral compendio de las tres artes mayores, es decir, pintura, escultura y arquitectura, convirtiéndose en el incomparable modelo de la escultura barroca.

Principales obras escultóricas  del artista que dotó de credibilidad a la piedra

Lo grandioso de su obra, hace difícil decantarse por algunas de sus realizaciones, si bien hemos seleccionado cinco de las que pueden verse en Roma:

  1. El éxtasis de Santa Teresa. Nuevamente hemos de mencionar a una escultura sin par que muestra a Santa Teresa en un estado de éxtasis religioso desde un prisma teatral, mientras la divina luz brilla en ella desde arriba.
  2. Apolo y Dafne. Reproduce a la ninfa Dafne mientras es perseguida por el dios Apolo. Una vez la alcanza, ella envía una oración a su padre, un dios del río que la salva transformándola en un árbol, momento recogido por la escultura.
  3. Beata Ludovica Albertoni. Un monumento funerario que exhibe la piadosa figura de Ludovica Albertoni, una romana noble viuda que ingresó en la Tercera Orden de San Francisco, siendo beatificada más tarde. Imposible no reparar en su movimiento arqueado y en los pliegues de la ropa de cama.
  4. La violación de Proserpina. Una nueva escena mitológica que capta el instante en que Proserpina es raptada por Plutón, dios del Inframundo. El uso de los materiales es tan exquisito que el mármol se hace carne en las manos de Plutón sobre la cintura y el muslo de Proserpina.
  5. Elefante y Obelisco. Una escultura grandiosa que se encuentra al aire libre, razón por la que puede visitarse con facilidad en la plaza delantera de Santa María Sopra Minerva, donde se halla desde 1667. Es la imagen de un elefante que se construyó para incluir un obelisco egipcio descubierto en las cercanías. Su sentido del movimiento y su detallada elaboración son cautivadores.

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Aportaciones arquitectónicas y pictóricas  del “escultor de los papas”

Gracias a sus preciosos edificios barrocos, el autor que nos ocupa coadyuvó como ningún otro a la renovación de Roma a nivel urbanístico, aportando asimismo numerosas estatuas y determinadas fuentes monumentales que todavía hoy embellecen la urbe. La más espectacular de estas composiciones es “La fuente de los cuatro ríos”, encargada por Inocencio X para ornamentar la Piazza Navona.

Aficionado pintor, sus obras son conservadas en los más reputados museos por su elevada calidad, igual que sucede con sus dibujos, que integran las más importantes colecciones del mundo.

Entre sus pinturas destacan los retratos. No fueron pocos los que a lo largo de su carrera efectuó para los miembros de la alta jerarquía de la Iglesia,  reyes y nobles, quienes le compensaron con grandes riquezas. Igualmente era habitual verlo reflejar en sus lienzos a la heroica, enfatizando en todo momento la magnificencia y la expresión.

Hombre versátil como pocos, su gusto por el teatro le hizo también escribir, actuar y hasta dirigir varias obras, sobre todo sátiras, diseñando escenarios teatrales en los que se utilizaban multitud de objetos de arte decorativo.

Vídeo sobre Bernini:

Fuentes y referencias: