Conoce el arte de Artemisia Gentileshi, la pintora que simboliza el feminismo

Conoce el arte de Artemisia Gentileshi, la pintora que simboliza el feminismo

Una exposición de Artemisia Gentileshi debería ir precedida de la frase “advertimos de la violencia explícita de las imágenes que van a contemplar”.  Su “Judith decapitando a Holofernes” merecería un capítulo aparte, si bien de sus manos han brotado otras no menos sádicas, como “Giaele y Sisara” e incluso carentes de tal brutalidad pero cargadas de dolor interior, como “La Conversión de la Magdalena”.

Esta pintora pertenece al tiempo del Barroco, donde también están clasificados Velázquez, lee todo sobre él aquí, Bernini, del que puedes leer más, Caravaggio, del que puedes saber todo en esta página, Rembrandt, del que puedes saber todo en este artículo, Rubens, del que puedes visitar esta página, y Vermeer, del que puedes saber todo en https://pintoresclasicos.online/vermeer/.

Vida de una artista de talento excepcional

Artemisia Gentileshi nació en Roma el 8 de julio 1593 y murió en Nápoles hacia 1654. Fue la mayor y la única mujer de los cuatro hijos del pintor de origen toscano llamado Orazio Gentileshi. Además, era la más dotada a nivel artístico.

Aprendió a pintar en el taller de su padre, donde se surtió de la fuente del naturalismo propio de Caravaggio, a quien se dice que quizás llegara a conocer personalmente, no dudando en impregnarse de su dramatismo y de sus fuertes contrastes cromáticos.

A principios del siglo XVII Roma era una ciudad vibrante, inmersa en un proceso de cambio que incluía multitud de obras, proyectos de mejora y reestructuraciones, circunstancia que atraía a gran cantidad de artistas que anhelaban encontrar trabajo.

Tal fue el caso de Agostino Tassi, pintor nacido a las afueras de la ciudad con fama de pendenciero y especializado en paisajes y perspectivas. Tassi fue contratado junto al padre de Artemisia para la realización de los frescos del Casino de las Musas, en el Palacio Pallavicini Rospigliosi.

Entre ambos hombres se fraguó una amistad que propició que Orazio abriera las puertas de su casa a Agostino, quien no vaciló en traicionar su confianza violando a Artemisia. La joven contaba en ese momento con 18 años de edad y no fue hasta uno después cuando reunió las fuerzas precisas para denunciarlo y llevarlo a juicio.

Tal demora fue injustamente interpretada por la opinión pública de la época como sospechosa, concluyendo la mayoría que en lugar de una violación habría sido una relación consentida por la misma joven. No obstante, el 27 de noviembre de 1612 Agostino Tassi fue declarado culpable de los cargos que se le imputaban.

Pese a ello, la pena impuesta fue extremadamente blanda, dado que el juez le dio a escoger entre cumplir cinco años de trabajos forzados o el exilio en Roma. Ni que decir tiene que el carente de escrúpulos violador optó por el exilio.

Tras la sentencia, Orazio entendió que urgía la recuperación de la dignidad perdida por su hija, organizando rápidamente un matrimonio que le ayudara a pasar página tras el escándalo suscitado por el proceso. Así las cosas, tan solo dos días después de que se dictara sentencia contra Tassi, la joven contrajo matrimonio con el pintor florentino Pierantonio Stiattesi, poniendo rumbo a Florencia.

Artemisia Gentileshi 1

Su violación y el rechazo de los pintores varones no lograron apartarla del arte

La primera fémina que consiguió ingresar en la Academia de Bellas Artes de Florencia, insigne institución por la que también pasó Miguel Ángel, quedó marcada  por el tormento no solo de ser agredida sexualmente sino de ver cómo su testimonio era puesto en duda y su violador no cumplía ni un solo día de cárcel.

Por si esto fuera poco, también padeció en sus propias carnes la indiferencia y el rechazo del mundo artístico de su época por ser mujer. No en vano, fue humillada atribuyendo la autoría de algunos de sus cuadros a su propio progenitor e incluso a otros pintores varones. En esa línea, el paso del tiempo la redujo a una mera curiosidad, un rareza exótica y menor en la historia del arte.

Su extraordinaria valía artística no fue reconocida hasta siglos después, cuando allá por el año 1970, ocupara por fin el lugar que le pertenecía en el mundo pictórico y además fuera convertida en símbolo del feminismo.

Plasmó como nadie la mirada de mujer

Incluso antes  del momento de su violación, la artista comenzó a plasmar en sus lienzos a mujeres fuertes y sufridas, víctimas, guerreras, suicidas, heroínas o personajes femeninos bíblicos o mitológicos. La nueva perspectiva que adoptó no dejaba lugar a duda alguna: era la de una mujer.

Buena muestra de lo mencionado es su particular interpretación de “Susana y los viejos” que pintó con 17 años, cuadro basado en el relato bíblico de la casta Susana, quien se bañaba tranquilamente cuando dos personas mayores le propusieron relaciones sexuales.

Ante su rechazo, la venganza de los hombres fue denunciarla por adulterio. Antes de su lapidación, el profeta Daniel intervino descubriendo el engaño.

Aunque casi todos los lienzos de la época que reflejaban el tema exhibían a una Susana frívola y coqueta que flirteaba descaradamente con los ancianos, Artemisia la pintó como una joven vulnerable y  asustada, que rechazaba con claridad  a los dos amenazantes hombres.

Como es lógico, esta sensibilidad hacia las mujeres de la que hacía gala antes de ser violada, se agudizó aún más tras el lamentable suceso. Sin embargo, tan impresionante mujer supo encontrar su libertad sexual y su independencia profesional, no dejándose condicionar por el hecho de no ser un varón ni por el estigma que le supuso el juicio.

Por esta razón, ella misma era quien negociaba el precio de venta de sus obras con los coleccionistas de renombre, entre los que se encontraban los Médici o el duque de Módena, viajando sola por toda Europa y dirigiendo un taller de pintura en Nápoles en el que exclusivamente trabajaban hombres.

Artemisia Gentileshi 2

Principales obras de una  pintora que parecía clamar venganza

Dos de las más emblemáticas obras de una  autora tan libre como atípica son:

Judith decapitando a Holofernes. Su obra más emblemática. Reproduce con total crudeza el momento en el que la viuda Judith, con la ayuda de su fiel doncella, decapita a Holofernes.

El general asirio que se había encaprichado con la viuda, estaba borracho y dormido, momento aprovechado por ambas mujeres para arrebatarle la vida. Los estudiosos han descifrado la violencia con la que la artista presenta la escena como un deseo de venganza tras su agresión sexual.

Autorretrato como Santa Catalina de Alejandría. Cuadro que encierra el último enigma de Artemisia,  icono artístico del feminismo. Se desconoce si la idea de autorretratarse fue de la persona que le hizo el encargo o, si por el contrario, fue fruto del ingenio de una pintora que pudo identificarse con la figura de la mártir, que prefirió morir decapitada a tener que casarse con el emperador Majencio.

Vídeo sobre la pintora Artemisa Gentileschi:

Fuentes y referencias: